11. Revista Sente
por Alfonso Reece
LA CAMPAÑA ES PERMANENTE
La gente, aún la más informada, tiende a confundir la consultoría política con la ciencia política. Son dos disciplinas distintas. Tan distintas que muchos de quienes trabajan en este arte o técnica ,que es la consultoría, no son cientistas políticos o han venido desde campos aparentemente muy alejados. Este es el caso de Felipe Noguera, un matemático graduado en Oxford, devenido en consultor político.
Eso sí, Noguera añade a su currículo estudios en economía y sociología, pero sobre todo casi dos décadas de experiencia en la asesoría política. Ha participado en no menos de 50 campañas electorales de primer nivel en Estados Unidos, Europa y África.
Pasó por el Ecuador para dictar una conferencia sobre su tesis de "la campaña permanente". Así pudimos acceder a una reveladora entrevista sobre la naturaleza de la consultoría política y sus técnicas.
¿Cómo un matemático se convierte en asesor político?
Creo que siempre he sido un asesor político, aún antes de ser matemático. Estudié matemáticas, pero cuando tuve la oportunidad me metí en la política y lo hice formando una empresa de encuestas, en las que se necesita matemática, tanto para el diseño de muestras, como para el procesamiento de los datos. Entonces de esa manera pude poner un pie digamos en lo que es la política moderna y ahí en la práctica fui aprendiendo otras cosas. Hay otras áreas en que la matemática se aplica a la política. En particular lo que se llama matemática aplicada moderna, como la teoría en juegos, que se usa en el análisis estratégico en la política. Pero en realidad consultores políticos somos aquellos que tenemos el vicio en la consultoría política y aplicamos nuestros conocimientos en ese campo. Es más una vocación que una formación.
¿Qué es lo que constituiría a un consultor político profesional, cómo lo distinguirías de los charlatanes que sin duda existen en este medio?
Los consultores políticos se están dividiendo en dos grupos: los consultores propiamente dichos y los técnicos. Hay gente que tiene un poco de los dos, pero técnicos son aquellos que tienen un conocimiento técnico que se aplica en un área: encuestas, publicidad, prensa, financiamiento... El consultor es el que sabe de estrategia y sabe cómo se organiza una campaña. Creo que si hay algo que caracteriza a los consultores políticos es que tienen experiencia en campañas, en asesoramiento de gobiernos y al mismo tiempo han podido reflexionar sobre esa experiencia, o sea, no se queda simplemente en la casuística, en cada campaña en particular saca un conocimiento nuevo.
Entonces, ¿la consultoría política va más allá de lo electoral?
Las elecciones son actualmente un momento importante pero solo un momento. Un político moderno debe tener una mayoría diaria, es como si todos los días estuviese haciendo campaña, todos los días busca el apoyo de la gente, aún cuando esté en el poder. Porque no es lo mismo un gobierno que tiene que trabajar con el apoyo de la gente que si lo hace sin ese apoyo. Tiene que aplicar una serie de técnicas que las ponemos dentro de lo que es la comunicación política. Tiene que estar escuchando permanentemente a la población por medio de las encuestas, de los focus groups y de otros métodos por los cuales el político se informa. Tiene que estar explicándole a la gente cuáles son iniciativas, visiones y sus objetivos finales. El ver la comunicación política solo para las elecciones termina en una visión espasmódica de las cosas. Es un error. Creo que siempre estamos en campaña y por eso hablamos de la campaña permanente.
La consultoría y la comunicación política son servicios que parecen florecer con la democracia...
Absolutamente. Por suerte tenemos cada vez menos dictaduras en América Latina. No sé si llamaría consultor político a una persona que asesora a un dictador. El florecimiento de la consultoría política en América Latina se ha dado en los últimos años de la mano del proceso democrático...
Hay personas que piensan que el uso de estas técnicas desvirtúan la democracia en el sentido de que pueden ayudar a falsificar los mensajes...
En las democracias representativas supuestamente el pueblo elige a sus representantes para que gobiernen. En la práctica esto ya no es así: el gobierno es cada vez menos representativo y cada vez más participativo. Tenemos un cambio en gran medida dado por las tecnologías: las encuestas, la televisión, la radio... no es que se esté desvirtuando, sino que hay un cambio. Vamos de una democracia representativa hacia una mucho más participativa. No creo que en el pasado la política haya sido más limpia, más transparente o más pensada para la gente. Todo lo contrario: desde un análisis objetivo de los sistemas políticos en el mundo, los sistemas democráticos están avanzando. No nos compremos esa mentira de que en el pasado hubo una especie de edad dorada, porque no es así.
Este temor a las herramientas políticas ha hecho que en varios países, Ecuador por ejemplo, se prohiba la publicación de encuestas con cierta anticipación a las elecciones, ¿tienen sentido estas medidas?
Llamaría a esa reacción "ludita"; porque es como la de los luditas, que al inicio de la revolución industrial querían romper los telares. Son gente que está en contra del progreso, porque el progreso es cambio y con el cambio hay perdedores. ¿Quiénes pierden con la política moderna? Aquellos que tienen el monopolio de la comunicación política. Esto, además, ya no tiene efecto, porque se puede prohibir la publicación de una encuesta, pero no se puede prohibir que una encuesta aparezca en Internet.
De los éxitos que has tenido en consultoría, ¿cuál es el que más satisfacciones te deparó?
Citaría dos o tres. Uno, la elección de Francisco Flores en El Salvador. Un año antes había una situación bastante mala del partido y una sensación general de que se iba a perder. Pero logramos ganar por mucho, gracias a un excelente equipo interdisciplinario y a un excelente candidato que permitía aplicar las técnicas. Otra satisfacción fue en el año 90, cuando mi empresa de encuestas junto con otras dos empresas latinoamericanas, pronosticamos que doña Violeta iba a ganar las elecciones en Nicaragua, mientras que las dos grandes empresas norteamericanas decían que iban a ganar los sandinistas. Demostramos que los latinoamericanos conocíamos mejor el terreno y en términos técnicos estábamos mejor preparados que los norteamericanos.
Señala un fracaso...
Hubo varios, pero no los señalo para no involucrar a los candidatos. Pero cuando una encuesta dice una cosa y pasa otra, es cuando uno más aprende. Lo que más duele es cuando uno propone una estrategia y no logra que se le haga caso. En esas ocasiones no vale decir "yo tenía razón", es también un fracaso del consultor, porque la campaña más importante del consultor es la de convencer al candidato.
Cuando vas a asesorar a un candidato, ¿qué condiciones exiges de él?
En primer lugar, que sea alguien con quien me pueda identificar de alguna manera. Esto se ha vuelto más difícil en estos tiempos porque antes era fácil decir "soy de centro derecha" y me gusta trabajar con candidatos que estén a favor de la privatización, de la reforma del estado, etc. En la medida en que la mayoría de estas políticas ya son políticas de Estado en los distintos países y las líneas divisorias ideológicas no son tan claras, se mantienen ciertas líneas, pero ya no es algo tan claro ni tan nítido. En segundo lugar, tiene que ser alguien serio, que no se tome la cosa a la chacota. No tengo tiempo para perder y por suerte tengo interesados en contratarme. En tercer lugar, que sea una persona que me va a escuchar y va a poner en el debido lugar los consejos técnicos que se le den.
A su vez, ¿qué aconsejarías a un político que va a contratar un consultor?
En primer lugar que lo haga con tiempo, el elemento más valioso y más escaso en la política es el tiempo. No pensar que la campaña electoral es la campaña publicitaria de los últimos meses. El momento de contratar a un consultor es hoy, no importante cuando sean sus elecciones. En segundo lugar contratar a alguien que respete. Porque contratar a alguien para no escucharlo es perder el tiempo de ambos. En tercer lugar, contratar a alguien que tenga experiencia, alguien que haya ganado elecciones, que haya perdido elecciones y que tenga la capacidad para elaborar esas experiencias y sacar conclusiones. Una campaña nos lleva muchas veces a situaciones límite que nos pueden hacer reaccionar mal. Es importante contar con alguien que ya haya experimentado situaciones similares y pueda aconsejar. Cuarta consideración: el consultor debe tener verdadero interés en ganar esas elecciones.
¿Por qué contratar a un consultor extranjero? ¿No es mejor contratar a alguien empapado en la realidad del país?
Obviamente tengo un interés en esa pregunta porque trabajo en distintos países. Pero sí puedo decir que cuando trabajé el año pasado con un candidato presidencial en mi país, fui quien propuso traer un técnico extranjero. Porque gente sabia de Argentina ya teníamos muchísima, un extranjero podía tener un conocimiento adicional, distinto al nuestro. En segundo lugar, un extranjero tiene lo que se llama el golpe de vista: cuando uno está metido en la realidad del día a día, comienza a tener una cierta ceguera ante determinados aspectos a los cuales ya se ha acostumbrado, el que viene de afuera puede ayudar a tener una perspectiva más objetiva. Y el tercer motivo es porque el consultor extranjero se va. Se sabe que esa persona no se va a quedar en el país buscando un ministerio o algún tipo de influencia en el gobierno. Eso hace que el resto del equipo se sienta más tranquilo, puede confiar más en lo que dice el de afuera, que no está alguna jugada política interna. Y una ventaja final: como el consultor extranjero se va es muy útil para echarle la culpa.