1. Revista Tres Puntos, 6 de abril de 2000.
LATINOS UNIDOS DE NORTEAMERICA, por Felipe Noguera.
LA CAMPAÑA PRESIDENCIAL EN ESTADOS UNIDOS
Entre las características salientes de la presente campaña electoral en los EEUU - además de la recaudación de fondos vía internet, y de la rápida resolución de las primarias a favor de dos candidatos del establishment - nos encontramos con una creciente preocupación por el llamado "voto latino" o "voto hispano". En la medida que las encuestas hablan de una competencia muy pareja, donde el vice-presidente Albert Gore Jr. ahora aparece con una leve ventaja sobre el gobernador de Texas George W. Bush, la competencia entre ambos por captar simpatías en este segmento relativamente nuevo seguramente va a ponerse cada vez más caliente.
Como muchos otros grupos étnicos que inmigraron masivamente antes que ellos, los latinos han pagado cierto derecho de piso, para obtener un mayor poder en la sociedad americana. Ahora que comienzan a tener peso electoral, y también como consumidores, podemos avizorar algunas de las transformaciones que podrían generar hacia el interior de los EEUU, y también en la relación de los EEUU con el resto del hemisferio occidental.
QUIENES SON LOS "LATINOS", Y QUIENES LOS LLAMAN ASI
Para comprender este fenómeno, podemos comenzar por la denominación "voto latino" en si misma, una construcción que quizás nos dice más acerca de los estadounidenses que acerca de lo que intentan describir con ella. Después de todo, esta es una sociedad muy consciente de sus grupos étnicos, y de los nombres que usa para cada uno de ellos. Una sociedad donde del (para algunos) despectivo "Negro" se pasó al (entonces) casi desafiante "Black" para llegar al políticamente correcto "African-American". Una sociedad donde hoy también están los "Asian-Americans" y los "Native-Americans" (antes "incorrectamente" llamados "Orientals" e "Indians"), donde las definiciones de las llamadas razas cambian cada vez que se levanta un nuevo censo. Una sociedad, al fin de cuentas, que nos dió la palabra "cuacásico" en infinidad series de TV traducidas, refiriéndose a un blanco de origen europeo (curiosamente, en esas series casi siempre se trataba de un occiso). Sería irónico que, una vez que los latinoamericanos emigrados a los Estados Unidos - los "latinos" o "hispanics" de hoy - sean plenamente aceptados por dicha sociedad, completen el círculo y pasen a ser llamados "Latin-Americans".
Alguna vez hubo también "Micks" (irlandeses), "Krauts" (alemanes) y "Polacks" (polacos), entre muchos otros apelativos utilizados por los que ya estaban para denominar, y muchas veces para discriminar, a los que iban llegando. No sé como exactamente le dirían los Iroquois a los primeros colonos ingleses, aunque creo que una de las teorías del origen de la palabra "Yanqui" viene por ese lado. (Volviendo a las series de TV dobladas, tenemos por supuesto el clásico "carapálida", más de alguna vez aplicado a los propios argentinos en el sur del continente). En gran medida la expresión "Anglo" se usa hoy como sustituto de blanco (quizás por ser más "políticamente correcta" que "White"), pero sin que se trate necesariamente de descendientes de ingleses, y hasta por descendientes de irlandeses que han de estar revolcándose en sus tumbas al ver que sus nietos toman el nombre de sus antiguos opresores.
En un país construido a partir de sucesivas inmigraciones, obviamente resulta natural y necesario ponerles nombres a los grupos que van llegando, como para poder referirse a ellos y encarar los temas que los involucren. Así como los argentinos tenemos nuestros gallegos, tanos, turcos y rusos - todos con alguna explicación detrás del nombre - en los EEUU el fenómeno es aun más diverso y extendido en el tiempo. Es en este contexto que le toca su turno a los latinos.
Una de las primeras cosas que llama la atención de cualquier "latino", que se encuentra de repente incluído en esta denominación, es que no existe un solo gran grupo más o menos homogéneo de latinos, sino muchos y muy diferentes. Están los portorriqueños y argentinos en Nueva York, los cubanos y los nicaraguenses en Miami, los bolivianos y salvadoreños en Washington, hondureños en Chicago, guatemaltecos en Houston, y muchos mexicanos en muchas partes. Esto solo para mencionar algunos de los principales grupos, y sin empezar a hablar, por ejemplo, de los ochocientos mil colombianos que se estima que se han mudado a EEUU en los ultimos cuatro años. Se los llama latinos o hispanos a todos, y se pone el énfasis en lo que tienen en común, con el ánimo de darle sentido y poder manejarse ante esta realidad. Pero también se diferencian en muchas cosas, y tratarlos como un grupo homogéneo puede ser un gran error, especialmente en política, donde por ejemplo el anticastrismo del exilio cubano no interesa demasiado a las demás comunidades.
LLEGANDO A LA MASA CRITICA
Sin embargo, es al considerarlos como un todo que los latinos empiezan a tener más peso, ya sea por su poder adquisitivo de más de 300.000 millones de dólares, o por el hecho de que se estima que representan más del 10% de la votación a nivel nacional. Muchos candidatos hacen sus cálculos, ven que el voto latino es mayor que el margen de diferencia esperado en la elección en su distrito, y se preguntan como captar dicho voto. De allí el interés de las campañas presidenciales; y la explicación detrás de esas frases en un castellano algo tarzanesco pero bien intecionado a las que recurren tanto Gore como Bush (Michael Dukakis, el candidato demócrata vencido por Bush padre en 1988, hablaba mucho mejor castellano, pero entonces eso importaba menos).
CARACTERISTICAS E INCLINACIONES DEL VOTO LATINO
Para empezar existen ciertos aspectos, obvios para los latinos, que empiezan a ser "descubiertos" en EEUU : el idioma común, la tradición católica (más o menos sincretizada con otras creencias), los valores familiares, y una forma de ser gregaria, emotiva y abierta. Los republicanos ven en los aspectos más conservadores de estas tradiciones, y en el énfasis en los valores familiares en particular, una oportunidad para sumar a muchos latinos a su caudal político electoral.
Por otra parte, los latinos también tienen mucho en común con otras corrientes migratorias, desde el punto de vista de su situación en cuanto al proceso de incorporación a la sociedad americana. Están dispuestos, como muchos antes de ellos, a tomar casi cualquier empleo, ya que esto significa que sus hijos pueden estudiar y progresar. Inclusive, muchos de ellos están acostumbrados a desempeñar los trabajos más duros en sociedas más estamentadas, y los EEUU les dan la oportunidad de empezar desde abajo, lo que, comparado con el casi estar condenados a quedarse abajo, representa sin duda una gran motivación.
Asimismo, al llegar y al buscar incorporarse a la sociedad americana, están abiertos a escuchar a políticos que les apoyen, no solo ayudándoles a consiguir dichos empleos, sino también vivienda, educación, seguridad social, y cobertura médica. Esta ha sido la ruta tradicional por la que muchos inmigrantes se acercaron al Partido Demócrata en el pasado, y por la que muchos latinos se acercan a dicho partido hoy.
En otros aspectos los latinos constituyen un grupo migratorio distinto a los anteriores. En primer lugar, son quizás el primer grupo desde los ingleses que tiende a conservar su idioma. Habrá que ver si esto se mantiene a través de las próximas generaciones, pero el hecho en si mismo ya ha generado reacciones políticas, incluyendo estados que han sentido que deben declarar al inglés como idioma oficial. El tamaño del segmento hispanoparlante ciertamente constituye una masa crítica suficiente para la subsistencia de la lengua, y medios como la cadena Univisión han hecho excelentes negocios cubriendo esta demanda. A su vez, la existencia de medios perfectamente enfocados en este segmento resulta de gran utilidad en las campañas políticas, lo que, a su vez, refuerza a dichos medios y a la permanencia del idioma.
Otra característica peculiar de los latinos es que vienen del mismo continente, del "nuevo mundo", son también americanos, y en términos generales, sus países de origen también tienen algo del sueño americano en sus genes fundacionales. Muchos llegan con la frustración de que ese sueño no se les cumplió en su país, pero dispuestos a probar de nuevo en un país que sí funciona. No es raro que, una vez que logran tener éxito y cumplir su sueño, buscan formas de mejorar las cosas en su país natal, manteniendo quizás, el deseo de superar esa frustración original. Si bien no es nuevo que un inmigrante quiera mejorar las cosas en su país de origen, y que se interese en la política internacional estadounidense desde esta perspectiva, sí es especialmente significativo cuando ocurre con latinos, si tomamos en cuenta la posibilidad no tan remota de que el ALCA, la integración hemisférica, se vuelva realidad en el no tan largo plazo.
LAS LEYES MIGRATORIAS
Al ser americanos, los inmigrantes latinos tienden a tener otra diferencia con oleadas migratorias anteriores: la mayoría llega por tierra. La mayor "porosidad" de las fronteras terrestres, combinada con la facilidda de ingresar por aire como turista, y las fuerzas - como guerras civiles y el desempleo - que expulsan a muchos hacia el norte, hace que haya una enorme cantidad de inmigrantes latinos "no regularizados", para los que el tema de las leyes migratorias se vuelve un tema central. Esto se politiza de muchas maneras distintas. Por un lado parientes y otros inmigrantes se solidarizan con el destino de los ilegales, por el otro, comunidades que se sienten amenazadas por el influjo pretenden mandarlos de regreso. Esto último hoy parece muy difícil, tanto por la cantidad de personas involucradas, como por el bajísimo nivel de desempleo que se viene manteniendo por años.
Hay argumentos que hacen pensar que este flujo, en vez de revertirse, se incrementará. Y a esta conclusión puede arrivarse por caminos muy distintos. Desde un punto de partida de la tendencia a la globalización, la apertura de los mercado de bienes y de inversiones, basada en la tesis de la libertad económica, podemos preguntarnos : Hasta cuando se podrá sustentar el libre desplazamiento de bienes y dinero, y mantenerse controlado el flujo de la mano de obra?
Como contracara, entre los principales opositores de dicha apertura mundial están quienes argumentan que los derechos de los trabajadores, y el cuidado al medio ambiente, deben respetarse a nivel mundial, y que no es válido desplazar la fabricación de bienes a paises donde no se cumplen dichas normas. Si éstos defienden a los derechos de los trabajadores, termina siendo lógico que se les dé el derecho a desplazarse a un país donde puedan producir bajo tales condiciones.
De una u otra forma, el acceso al trabajo, ya sea a nivel internacional o al menos regional, parece ser una conclusión lógica.
LA INFLUENCIA DEL VOTO LATINO MAS ALLA DE LA CAMPAÑA 2000
Estos argumentos insinúan una línea de análisis donde el voto latino y la integración hemisférica son parte de una misma tendencia. Ya sea votando con los pies o con las manos, los votantes no esperan a los políticos para llevar las cosas en la dirección que les parece. Serán los latinos que hoy viven en los EEUU la avanzada de esta integración, juntamente con los capitales estadounidenses que fluyen en la dirección contraria?